En la tercera parte de nuestra serie de entrevistas, preguntamos a nuestros expertos en Brasil sobre su experiencia trabajando desde casa. Hemos recibido información personal e interesante de nuestro especialista en marketing Marcelo Pimenta.

¿Cómo se ha desarrollado el trabajo desde casa en Brasil?

Marcelo: El primer antecedente conocido en Brasil sobre la idea de sustituir la oficina por una oficina en casa es de 1997, durante el seminario Home Office / Telecommuting, que diseñó los formatos de trabajo del tercer milenio. Dos décadas más tarde, a las puertas de la quinta generación de redes móviles, el trabajo a distancia finalmente se ha popularizado. Según una encuesta del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), en 2018 el país ya contaba con 3,8 millones de personas en home office, el mayor número registrado hasta ahora, antes de la pandemia.

Usted no tiene una oficina instalada para trabajar desde casa. ¿Cómo se está adaptando a esta nueva rutina de trabajo?

Marcelo: La mesa del comedor se convirtió en mitad oficina, mitad comedor. Traje mi silla del trabajo y puse algunas revistas en el suelo para apoyar mis pies. El problema es el desorden, tengo el hábito del orden, así que ver ese montón de papeles, ordenador y cables sobre la mesa exige mucha paz interior. Por otro lado, la sensación de ir corriendo de un día a otro ha disminuido, porque estando en casa siento que el día está más optimizado y tranquilo.

La diferencia es que cada vez vuelvo a la misma y única mesa que tengo en casa, que también se usa para el almuerzo y la cena. Preparo un termos de buen café y pongo sonido ambiental, preferiblemente música instrumental. Y así transcurre el día hasta la hora del almuerzo, cuando paro para cocinar algo. En ese momento, convierto la mesa en un lugar agradable para comer, es decir, lo justo para empujar el ordenador, el móvil y las revistas a una esquina. Aparte del aislamiento social, he sentido una ventaja al quedarme en casa: me río más y trato de terminar todas mis tareas pendientes lo más rápido posible.

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¿Cuál es la mayor dificultad de tener que improvisar un lugar para trabajar desde casa?

Marcelo: Para mí fue conseguir la postura de trabajo correcta. Al ocupar la mesa del comedor, al final todo termina siendo muy improvisado, ¿no? Así que tuve que adaptarlo todo al trabajo.

Pero no tuve ningún problema. Tengo una buena conexión a Internet, un portátil potente y un gato que me acompaña el 70 % del tiempo y me molesta agradablemente subiéndose al teclado y mordiéndome las pantorrillas el otro 30%.

¿Ha creado algún método para poder trabajar desde casa, seguir siendo productivo y mantener la salud mental?

Marcelo: Intento mantener la misma rutina de trabajo que sigo en la oficina, pero termina siendo un poco más difícil, porque además de las funciones profesionales, terminamos teniendo que parar para hacer el almuerzo, arreglar algo allí, algo aquí, y al final todo se mezcla. Pero poco a poco, creo que estamos recuperando la rutina.

En lo que respecta a mi salud mental (y física), debo confesar que he estado durmiendo y comiendo mejor estos últimos días. Sigo haciendo ejercicio casi a diario, y como cocino todos los días, sé exactamente lo que hay en mi plato, lo que también es genial para mi salud. Incluso antes del aislamiento, hacía la mayoría de reuniones por teléfono o videoconferencia, así que poco ha cambiado, salvo que mis clientes ahora también conocen detalles de mi casa y el color de mi nevera.

En resumen: trabajar en casa es genial, después de unos meses he gastado algo de dinero para poner una mesa bonita en mi dormitorio, así que ahora, la habitación es mitad oficina y mitad cama con armario. Mantengo mis rutinas y tengo más flexibilidad.

TecAlliance es una empresa digital e internacional, así que, con un buen ordenador de sobremesa o portátil y una conexión a Internet, ¡puedo estar en cualquier lugar y en cualquier momento!