En las circunstancias especiales que estamos viviendo, muchos de vosotros tenéis que trabajar desde casa.  Para algunos ya es rutina, pues antes de la crisis ya trabajabais desde casa.  Para otros, se trata de una experiencia desconocida.  Para asegurarnos de que trabajas desde casa con la misma productividad que en la oficina, nos gustaría compartir contigo 10 consejos para llevar un buen home office.

1. Asígnate un espacio de trabajo permanente en tu casa

El primer paso, y el más importante, es establecer un lugar de trabajo permanente.  Este espacio debe estar libre de distracciones, como televisión o música.  Elige un lugar donde puedas separar fácilmente el trabajo de tu tiempo libre.  Lo ideal sería una habitación en la que puedas tener la puerta cerrada mientras trabajas,  porque una puerta cerrada te permitirá estar fuera del campo visual de las personas con las que convives y mantenerte alejado de cualquier distracción.

2. Empieza y termina el día con una rutina

Es importante marcar el comienzo y el final de tu jornada laboral.  Piensa en una rutina matutina para iniciar el trabajo,  por ejemplo, prepararte el café por la mañana.  Elige algo que te ponga de humor para trabajar y que marque claramente el final del tiempo libre y el inicio del trabajo.

Haz lo mismo para finalizar tu jornada laboral.  Es importante desconectar, salir del “modo trabajo”.  Ten en cuenta que tu jornada laboral ha terminado, y ahora empieza tu tiempo libre.  En la oficina, simplemente sales del edificio y en el mejor de los casos, tu cabeza desconecta automáticamente del trabajo.  Sin embargo, si el lugar de trabajo también es el hogar, tienes que establecer una rutina que marque claramente el final de tu jornada laboral.

3. Entra en modo oficina

El vínculo mental que haces entre el trabajo y la oficina hace que seas más productivo/a.  No cambies tu rutina habitual.  Ponte el despertador, levántate temprano.  Vístete como lo harías para ir a la oficina.  Mantén tu profesionalidad, aunque nadie esté mirando.

4. Planifica tu día

Trabajar desde casa puede asociarse a múltiples distracciones.  Por tanto, tu día te será de gran ayuda.  Establece las tareas que quieras realizar antes de terminar la jornada.  Esto también te servirá para conciliar la vida laboral y privada.  Unas pautas claras para cuando trabajes y cuando no te ayudarán a mantenerte equilibrado.

5. Haz pequeños descansos

Recuerda darte un buen respiro durante la jornada.  Por apretada que sea la agenda, es importante tomarte un descanso.  Las pequeñas pausas estimularán tu creatividad y te permitirán relajar la mente.  Lo ideal sería alejarse un rato del lugar de trabajo.  Cambia de perspectiva.  También puede consistir en terminar la colada o vaciar el lavavajillas.

Trabajar desde casa a veces puede absorberte tanto que se pierde por completo la noción del tiempo.  Ponte el despertador para recordar los descansos y el final de la jornada.

6. Marca límites

Si convives con otras personas, debéis acordar unas reglas básicas que se apliquen durante tu jornada laboral.  Explica a tus hijos qué pueden hacer y qué no mientras trabajas.  Las personas que viven contigo te verán en casa y rápidamente pensarán que no estás trabajando.  Explícales que así es como trabajas ahora y que no deben molestarte durante ese tiempo.  Trabajar desde casa significa “no estar en casa”.  Cuanto más a menudo te vean haciendo tus tareas en casa, antes entenderán que es el momento en el que te centras en tu trabajo.

También debes decidir qué puedes hacer y qué no durante tu jornada laboral.

7. Mantén el contacto con tus compañeros de trabajo

El aislamiento y la soledad son problemas habituales en personas que trabajan desde casa.  Puede hacer que te sientas rápidamente aislado.  Por tanto, debes contactar con tus compañeros de trabajo regularmente.  Averigua cuánta interacción necesitas para sentirte conectado y no cerrado.  Haz videollamadas y usa aplicaciones de mensajería instantánea.  Así mantendrás el contacto con tus compañeros.

8. Toma un poco de aire fresco de vez en cuando

Sal de casa al menos una vez al día.  Moverte fuera de casa te sentará bien y evitará que sientas que se te cae la casa encima.  Tu cuerpo y tu mente te agradecerán la luz natural y el aire fresco.

En estos momentos, esto no es siempre posible, salvo que tengas tu propio jardín.  Al menos, permítete el lujo de relajarte unos minutos junto a una ventana abierta.  En YouTube encontrarás buenos vídeos con entrenos caseros, para que mantengas la espalda sana en tu escritorio en casa.

9. Siéntete orgulloso de tus logros

Al terminar la jornada, quizá podrás tener la sensación de no haber trabajado suficiente.  Al trabajar desde casa, muchos se sienten así.  Por eso es importante ser consciente de lo que has conseguido.  Haz una lista de las cosas que sí has terminado durante tu jornada.  Esta lista diaria puede ayudarte a sentirte mejor y demostrarte cuánto has conseguido realmente.  También te ayudará a mantenerte centrado y hacer seguimiento de tus tareas.

No tengas miedo de hacer más de lo que puedes en un día.  Atrévete a sobreestimar lo que quieres hacer durante la jornada.  Aunque no consigas todos tus objetivos del día, seguro que lograrás realizar mucho de lo que tenías por hacer.

10. ¡Sé positivo!

Intenta tener siempre una sonrisa en la cara.  La risa influye en la voz.  Cuanto menos veas realmente a tus compañeros o clientes, menos sabrán situar tu tono de voz.  Pero si sonríes mientras hablas, tu voz sonará automáticamente más amable y positiva.  Además, reír mejora el estado de ánimo.

Usa también emojis en los correos electrónicos a tus compañeros para expresar mejor tus emociones.