Hemos configurado nuestros equipos, procesos y entorno informático para prestar a nuestros clientes un servicio aún más flexible y centrado, al tiempo que desarrollamos soluciones digitales (como nuestro TecDoc Catalogue). ¿Pero cómo trabajan los equipos ágiles de TecAlliance cuando entra en juego la distancia?

En la última parte de nuestra serie de entrevistas hablamos con Bryan Rozman, Agile Coach en TecAlliance, España SL, que nos apoya en nuestro cometido de presentar a nuestros clientes el mejor catálogo de recambios y vehículos de su clase.

Bryan se incorporó en TecAlliance a finales de 2019.

¿Qué método ágil están utilizando tus equipos de desarrollo de software?

El equipo principal aplica el método Scrum en ciclos de dos semanas. Nuestros entregables de apoyo son ligeramente diferentes. Seguimos funcionando con ciclos de dos semanas, pero el seguimiento del trabajo se realiza con una tabla Kanban, ya que tenemos muchos más estados que rastrear en nuestro proceso. También prescindimos de muchas reuniones que son estándar en el proceso ágil, como revisiones y optimizaciones.  Es mejor abordarlas como reuniones excepcionales en los flujos de trabajo de apoyo.

¿Trabajabas en el mismo lugar con tus equipos antes del Covid-19? ¿O trabajas a distancia desde el principio?

Como empleado nuevo, trabajé con mucho entusiasmo en la oficina de Tenerife. El ambiente allí es relajado, divertido, casi como una segunda familia. Tenía muchas ganas de ir a trabajar todos los días. Ya entonces teníamos miembros clave del equipo repartidos por todo el mundo, desde Alemania hasta Norteamérica. La llegada del virus y la posterior cuarentena no alteró en absoluto la dinámica de trabajo, ya que seguimos utilizando las mismas herramientas que teníamos antes.

¿Te da la impresión de que un sistema totalmente a distancia reduce la cohesión y aumenta la ineficiencia?

Creo que esto es una cuestión cultural. Mi actitud es ambivalente en lo que se refiere a trabajar en un lugar u otro. En comparación con mis 25 años en el ejército de EE.UU., tener electricidad, aire acondicionado y acceso directo a comidas es toda una novedad.  Muchos integrantes de nuestro equipo (especialmente los españoles) valoran mucho la vida social habitual.  Algunos, creo, llevaron bastante mal las primeras semanas de nuestra cuarentena y tuvieron que tomarse un tiempo para acostumbrarse a mantener relaciones a distancia, pero su productividad nunca se quedó atrás.

Mis equipos, sin excepción, siguieron rindiendo, ya fuera en casa o en la oficina. Mi trabajo es asegurarme de que la cohesión y la eficiencia sigan siendo la norma, no la excepción.  Lo hemos hecho bastante bien, teniendo en cuenta todas las consecuencias indirectas del virus.

Qué piensas de la siguiente afirmación: “Teniendo la tecnología necesaria, un equipo a distancia con talento puede aportar tanto valor como los equipos que comparten espacio físico.”

Estoy totalmente de acuerdo.  En el ejército, estuve décadas trabajando en lo que nos gusta llamar el entorno VUCA (en inglés, volátil, incierto, caótico y ambiguo). De hecho, hoy también espero eso en cualquier entorno de trabajo al que llego.  Dentro del método ágil, desempeño las funciones organizativas y de apoyo a la toma de decisiones necesarias para garantizar (independientemente del talento) que todo funcione sin problemas, incluso en situaciones VUCA, como la pandemia.

Es más, creo que se ha quedado anticuado eso de esperar que el trabajo tenga que hacerse siempre en una oficina fija. En los Estados Unidos ya hace años que es habitual que los empleados trabajen desde casa, utilicen sus propios equipos y periféricos y, cuando sea necesario, se reúnan usando herramientas como Microsoft Teams o Zoom, desde mucho antes de la pandemia. Ahora, teniendo que hacer frente a todas las consideraciones de salud pública, me parece aún más lógico recurrir al trabajo a distancia. La tecnología necesaria para que eso funcione ya está en marcha en TecAlliance, al menos en mi línea de trabajo.

 

¿Qué ventajas ves en el teletrabajo?

 

Puedo trabajar entre reuniones, pasar más tiempo con mi familia y tener la flexibilidad de gestionar mis asuntos sin gastar tiempo y dinero en desplazamientos. En mis últimos años en el ejército trabajé en el Pentágono. En el ejército no tenían un concepto formalizado para trabajar desde casa. A pesar de que vivía a sólo 25 kilómetros de la oficina, cogía un coche hasta una estación de metro, luego un tren hasta la estación de autobuses, y de ahí llegaba a mi oficina. Era una hora de ida y otra de vuelta. En definitiva, mi experiencia con el trabajo a distancia ha sido mucho mejor aquí.